ALMA Y ESPIRITU. ES LO MISMO ?

Muchos creen que Alma y Espíritu son la misma cosa, otros las separan y cada uno tiene, de acuerdo a su fe, una definición diferente de lo que ellos representan. Lo cierto es que sí son diferentes y cada una tiene su función. Aquí damos una aclaratoria de este tema, según lo que hemos aprendido en el Espiritismo Luz y Verdad.

Existen numerosas explicaciones filosóficas y religiosas sobre lo que representan el Alma y el Espíritu.

Las doctrinas orientales consideran al hombre un ser trino, es decir, que está compuesto de tres partes: Cuerpo (físico, material), Alma y Espíritu, mientras que las doctrinas occidentales creen, firmemente, que el ser humano es dúo, porque sólo tiene cuerpo y alma/espíritu, a los cuales confunden con una misma cosa.

Cada postura ha generado diferentes conceptos sobre el Alma y el Espíritu. Vemos significados muy dispares o entremezclados para describirlos, pero ninguna, hasta ahora, ha logrado acertar en lo que son cada una de esas partes, cómo se forman, qué funciones cumplen y qué sentido tienen para la vida, así como sus diferencias.

¿Cómo podemos alcanzar mayores niveles de progreso, como especie, si ni siquiera sabemos lo que somos? ¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos aquí? Y ¿Hacia dónde vamos?

Uno de los mandatos de la Escuela Magnético Espiritual de la Comuna Universal, en la cual estudio, es: “Conócete a ti mismo” y, en esta institución, contamos con la instrucción necesaria para responder estos puntos y muchos más que siempre han preocupado al ser humano.

Las diferencias entre Espíritu y Alma son considerables, entre ellas tenemos las siguientes:

ALMA ESPÍRITU
Es lo que llamamos la quintaesencia de la materia, pues es materia purificada, pues tiene un grado de progreso superior que la materia. Mucho menos densa que el cuerpo físico, pero, materia, al fin, con propiedades físicas, como peso, color, tamaño, etc. Es inmaterial e informe. No tiene forma. Es luz.
Es la sustancia que aisla o separa al Espíritu de la materia, si no fuese así, se aniquilarían. Se envuelve en el Alma para obrar sobre la materia.
Contiene la esencia de todas las sustancias minerales y vegetales del mundo tierra, así como los instintos de todas las especies animales. Contiene el impulso, la potencia, para cumplir los mandatos del padre creador.
Encierra el archivo de conocimientos, experiencias y emociones y la memoria, en forma de sensaciones, que la raza humana ha logrado almacenar, durante toda su existencia. Es principalmente el raciocinio, la inteligencia, el pensamiento, el análisis, el habla, la moral y el discernimiento. Es el que posee el libre albedrío.
Organiza los medios y da a cada elemento del cuerpo humano, lugar y forma determinados. Es el generador de la vida y del movimiento.
El alma humana es temporaria, pues se originó por la suma de las almas rudimentarias, que los hombres tuvieron en los mundos embrionarios, más las esencias de toda la materia de los reinos que habitaban el mundo tierra: minerales, vegetales y animales, cuando surgió el ser humano. Luego de formar parte del ser humano, se volvió eterna.  Es eterno, al igual que la creación, de principio a fin.
No está regido por ninguna ley, porque es sólo una resistencia entre el Espíritu y el cuerpo. Es el ejecutor de las leyes del padre creador.
Es el regulador de los espacios. Es la voluntad del padre

A nivel micro, podríamos decir que el alma es esa sustancia que llena el espacio que existe entre los átomos que conforman cada molécula, ocupa las áreas libres entre cada partícula sub-atómica (protones, neutrones, electrones, etc.) y si seguimos sub-dividiendo, siempre habrá un espacio divisor. El Alma permite que cada sub-partícula ocupe un lugar determinado, que no se salgan de su órbita, choquen y se aniquilen entre ellas.

El Espíritu sería en este caso esa fuerza que les da el movimiento y las hace actuar para producir diferentes eventos.

A nivel macro, el Alma está representada por lo que llamamos el Éter, esa sustancia que divide los espacios, organiza la ubicación de los planetas, estrellas y galaxias, en órbitas únicas y definidas, a fin de que no colapsen unas con otras.

El Espíritu, por su parte, produce el impulso de los movimientos de rotación, traslación, el vaivén, el brillo y la luminosidad que desprenden.

Es la energía creadora e inteligente del Universo, que da vida a todo lo que existe y provoca el progreso a todo nivel. Por esto puedo decir, que es la voluntad del Padre creador.